Sir Perceval, también conocido como Perceval de Gales, es uno de los caballeros más significativos de la Mesa Redonda en las leyendas artúricas. Hijo del rey Pellinore según muchas tradiciones, fue criado en aislamiento por su madre, quien, tras la muerte de su esposo, intentó protegerlo de los peligros de la vida caballeresca. Alejado del mundo, Perceval crece inocente y sin corromperse, ajeno a su noble origen.
Al descubrir la existencia de los caballeros, abandona su hogar y viaja a Camelot, donde su valentía natural y la pureza de su espíritu lo distinguen rápidamente. Aunque al principio carece de experiencia, su sinceridad y determinación guían su camino y lo convierten en una figura central de la búsqueda del Santo Grial.
A diferencia de otros caballeros, el viaje de Perceval está marcado por el crecimiento espiritual más que por la gloria en combate. Su error inicial al no formular la pregunta sagrada del Grial se convierte en un punto de inflexión que lo conduce a un proceso de arrepentimiento, autoconocimiento y esclarecimiento interior. A través de la humildad y la transformación personal, logra acercarse como pocos al misterio divino del Grial.
Sir Perceval representa la inocencia, la fe y el despertar moral, encarnando el ideal espiritual de la caballería dentro de la tradición artúrica.
El reverso de la moneda representa una de las principales leyendas asociadas a este caballero. Durante su búsqueda del Santo Grial, Sir Perceval llega a un claro del bosque donde presencia una escena impactante: un león y una serpiente luchan ferozmente hasta la muerte. Sin dudarlo, guiado por su sentido del honor y la justicia, Perceval decide ayudar al león y mata a la serpiente con su lanza. Liberado de su enemigo mortal, el león se interna en el bosque sin mostrar agresividad alguna hacia el caballero. Aquella noche, Perceval tiene un sueño extraño y revelador: en su visión, una joven de aspecto noble y puro se acerca al león y lo acaricia suavemente, símbolo de la virtud y del espíritu cristiano. A continuación, aparece una anciana de apariencia oscura y amenazante, inclinada sobre el cuerpo sin vida de la serpiente, lamentando amargamente su muerte. Al despertar, Perceval comprende que ha tomado una decisión simbólica, favoreciendo las fuerzas del bien y la justicia frente a las del mal y la corrupción, fortaleciendo así su camino hacia el Grial.
En el anverso de la moneda aparecen los doce escudos y los nombres de doce casas de Camelot, el de Arturo Pendragón, Rey de Britania, y los once caballeros más representativos y famosos de las leyendas artúricas.